jueves, 22 de noviembre de 2012

Sin brújula

Así de accidentado. Perdido en la bruma y el agua.
Derrotero sin carta de navegación.
Un movimiento a ciegas, sin estrellas.
Y sin embargo, de irresistible levedad.
Te anima (la levedad) a hundir los pies sin mirar si hay apoyo.
A caminar con los ojos apenas entreabiertos.
A intentar apresar la niebla a sabiendas de que es imposible.
Como querer atrapar un sueño cuyo sentido revolotea en el
fondo de tu mente y que se fue en cuanto enfocaste la mirada
en el reloj.
Hay cosas inasibles.
Vos, por ejemplo.
Yo, mi ego cada tanto.
Hay cosas que se quieren con la terquedad del capricho.
Pero se pierden en la razón nuestra de cada día.
Almas desnudas buscando su cobijo.

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